
jueves, 20 de mayo de 2010
Poema de un funcionario cansado
La noche me cambió los sueños y las manos
me dispersó los amigos
tengo el corazón confuso y la calle es estrecha
estrecha en cada paso
las casas nos devoran
nos consumen
estoy en un cuarto solo en un cuarto solo
con los sueños cambiados
con toda la vida contrariada ardiendo en un cuarto solo
Soy un funcionario apagado
un funcionario triste
mi alma no acompaña mi mano
Débito y Crédito Débito y Crédito
mi alma no baila con los números
intento esconderla avergonzado
el jefe me pescó con el ojo lírico en la jaula de la casa
y debitó mi cuenta de empleado
Soy un funcionario cansado
de un día ejemplar
¿Por qué no me siento orgulloso de haber cumplido mi deber?
¿Por qué me siento irremediablemente perdido en mi cansancio
deletreo viejas palabras generosas
flor muchacha amigo niño
hermano beso novia
madre estrella música
son las palabras cruzadas en mi sueño
palabras soterradas en la prisión de mi vida
esto todas las noches del mundo
en una sola noche larga en un cuarto solo
Antonio Ramos Rosa (Faro 1924)
(Un funcionario en estos días confusos)
La noche me cambió los sueños y las manos
me dispersó los amigos
tengo el corazón confuso y la calle es estrecha
estrecha en cada paso
las casas nos devoran
nos consumen
estoy en un cuarto solo en un cuarto solo
con los sueños cambiados
con toda la vida contrariada ardiendo en un cuarto solo
Soy un funcionario apagado
un funcionario triste
mi alma no acompaña mi mano
Débito y Crédito Débito y Crédito
mi alma no baila con los números
intento esconderla avergonzado
el jefe me pescó con el ojo lírico en la jaula de la casa
y debitó mi cuenta de empleado
Soy un funcionario cansado
de un día ejemplar
¿Por qué no me siento orgulloso de haber cumplido mi deber?
¿Por qué me siento irremediablemente perdido en mi cansancio
deletreo viejas palabras generosas
flor muchacha amigo niño
hermano beso novia
madre estrella música
son las palabras cruzadas en mi sueño
palabras soterradas en la prisión de mi vida
esto todas las noches del mundo
en una sola noche larga en un cuarto solo
Antonio Ramos Rosa (Faro 1924)
(Un funcionario en estos días confusos)
domingo, 16 de mayo de 2010
(Del canto primero de Los Himnos a la noche”)
“Antaño, cuando derramaba amargas lagrimas, cuando disuelta en dolor mi esperanza se desvanecía, estando en la estéril colina que en estrecho y oscuro lugar albergaba la imagen de mi vida -sólo, como jamás estuvo nunca un solitario, hostigado vivía por un miedo indecible- sin apenas fuerzas, sólo un reflejo de la miseria. -Cuando buscaba auxilio a mi alrededor -avanzar no podía, retroceder tampoco- y un anhelo infinito me aferraba a la vida fugaz, apagada -entonces, desde la distancia azul -desde la altura de mi antigua dicha descendió un estertor de desfallecimiento -y de repente se rompió el vínculo del nacimiento -las ataduras de la luz. Se desvaneció la gloria terrena y con ella mi tristeza -la melancolía se fundió en un mundo insondable y nuevo- y tú entusiasmo de la noche, sueño del cielo, viniste sobre mi -el entorno se fue levantando lentamente sobre el paisaje, suspendido flotaba mi espíritu, libre vuelto a nacer. La colina se convirtió en una nube de polvo -a través de la nube vi los rasgos transfigurados de la amada. En sus ojos descansaba la eternidad -cogí sus manos, y las lágrimas se convirtieron en vinculo centelleante, inquebrantable. Pasaron milenios huyendo hacia la lejanía, como tempestades. Abrazando su cuello lloré lágrimas extasiadas por la nueva vida. -Fue el primero el único sueño -y desde entonces sólo vivo una fe eterna e inalterable en el cielo de la noche y en su luz, la amada”
Friedrich Leopold von Handerberg (Novalis).
“Antaño, cuando derramaba amargas lagrimas, cuando disuelta en dolor mi esperanza se desvanecía, estando en la estéril colina que en estrecho y oscuro lugar albergaba la imagen de mi vida -sólo, como jamás estuvo nunca un solitario, hostigado vivía por un miedo indecible- sin apenas fuerzas, sólo un reflejo de la miseria. -Cuando buscaba auxilio a mi alrededor -avanzar no podía, retroceder tampoco- y un anhelo infinito me aferraba a la vida fugaz, apagada -entonces, desde la distancia azul -desde la altura de mi antigua dicha descendió un estertor de desfallecimiento -y de repente se rompió el vínculo del nacimiento -las ataduras de la luz. Se desvaneció la gloria terrena y con ella mi tristeza -la melancolía se fundió en un mundo insondable y nuevo- y tú entusiasmo de la noche, sueño del cielo, viniste sobre mi -el entorno se fue levantando lentamente sobre el paisaje, suspendido flotaba mi espíritu, libre vuelto a nacer. La colina se convirtió en una nube de polvo -a través de la nube vi los rasgos transfigurados de la amada. En sus ojos descansaba la eternidad -cogí sus manos, y las lágrimas se convirtieron en vinculo centelleante, inquebrantable. Pasaron milenios huyendo hacia la lejanía, como tempestades. Abrazando su cuello lloré lágrimas extasiadas por la nueva vida. -Fue el primero el único sueño -y desde entonces sólo vivo una fe eterna e inalterable en el cielo de la noche y en su luz, la amada”
Friedrich Leopold von Handerberg (Novalis).
miércoles, 5 de mayo de 2010
Sensación
Iré ,cuando la tarde cante, azul, en verano
Herido por el trigo ,a pisar la pradera;
Soñador, sentiré su frescor en mis plantas
Y dejaré que el viento me bañe la cabeza
Sin hablar ,sin pensar ,iré por los senderos:
Pero el amor sin límites me crecerá en el alma
Me iré lejos, dichoso ,como una chica
Por los campos, tan lejos como el gitano vaga.
Arthur Rimbaud
Iré ,cuando la tarde cante, azul, en verano
Herido por el trigo ,a pisar la pradera;
Soñador, sentiré su frescor en mis plantas
Y dejaré que el viento me bañe la cabeza
Sin hablar ,sin pensar ,iré por los senderos:
Pero el amor sin límites me crecerá en el alma
Me iré lejos, dichoso ,como una chica
Por los campos, tan lejos como el gitano vaga.
Arthur Rimbaud
jueves, 29 de abril de 2010
¡Qué pena de los libros
que nos llenan las manos
de rosas y de estrellas
y lentamente pasan!
Federico García Lorca
que nos llenan las manos
de rosas y de estrellas
y lentamente pasan!
Federico García Lorca
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Federico García Lorca
domingo, 25 de abril de 2010
domingo, 18 de abril de 2010
viernes, 16 de abril de 2010
Leí su carta ayer
Leí su carta ayer, llegó temprano,
a tiempo para sacarme del sueño.
Llegó como anunciándome un verano
o para hundirme más aquel invierno.
Me dice que aún me tiene amor a veces,
y que otras veces teme algún peligro,
que hay un milagro aquí de pan y peces,
que tiene una añoranza de otros siglos.
Pedazo de papel,
no sabe lo que puede hacerle
a quien lo espera.
Pedazo de papel,
que dabas luz desde su estrella
a mi bandera,
como si esta vez fuera la primera
que hay primavera.
Leí su carta ayer, y fue tremendo,
y la volví a leer al mediodía.
Está sobre la mesa todavía.
Leí su carta y hoy no tengo sueño.
(Noel Nicola)
Leí su carta ayer, llegó temprano,
a tiempo para sacarme del sueño.
Llegó como anunciándome un verano
o para hundirme más aquel invierno.
Me dice que aún me tiene amor a veces,
y que otras veces teme algún peligro,
que hay un milagro aquí de pan y peces,
que tiene una añoranza de otros siglos.
Pedazo de papel,
no sabe lo que puede hacerle
a quien lo espera.
Pedazo de papel,
que dabas luz desde su estrella
a mi bandera,
como si esta vez fuera la primera
que hay primavera.
Leí su carta ayer, y fue tremendo,
y la volví a leer al mediodía.
Está sobre la mesa todavía.
Leí su carta y hoy no tengo sueño.
(Noel Nicola)
martes, 13 de abril de 2010
AMADOR CEA
(De Coronel, Chile, 1949)
Como habían detenido a mi padre
y pasó el Presidente que elegimos
y dijo que todos éramos libres, yo pedí que a mi viejo lo soltaran.
Me llevaron y me pegaron todo un día.
No conozco a nadie en el cuartel. No sé, no puedo
ni recordar sus caras. Era la policía.
Cuando perdía el conocimiento, me tiraban
agua en el cuerpo y me seguían pegando.
En la tarde, antes de salir, me llevaron
arrastrando a una sala de baño,
me empujaron la cabeza adentro de una taza
de W.C. llena de excrementos. Me ahogaba.
“Ahora, sal a pedir libertad al Presidente,
que te manda este regalo”, me decían.
Me siento apaleado, esta costilla me la rompieron.
Pero por dentro estoy como antes, camarada.
A nosotros no nos rompen sino matándonos.
Pablo Neruda, Canto General.
(De Coronel, Chile, 1949)
Como habían detenido a mi padre
y pasó el Presidente que elegimos
y dijo que todos éramos libres, yo pedí que a mi viejo lo soltaran.
Me llevaron y me pegaron todo un día.
No conozco a nadie en el cuartel. No sé, no puedo
ni recordar sus caras. Era la policía.
Cuando perdía el conocimiento, me tiraban
agua en el cuerpo y me seguían pegando.
En la tarde, antes de salir, me llevaron
arrastrando a una sala de baño,
me empujaron la cabeza adentro de una taza
de W.C. llena de excrementos. Me ahogaba.
“Ahora, sal a pedir libertad al Presidente,
que te manda este regalo”, me decían.
Me siento apaleado, esta costilla me la rompieron.
Pero por dentro estoy como antes, camarada.
A nosotros no nos rompen sino matándonos.
Pablo Neruda, Canto General.
jueves, 8 de abril de 2010
Receta para hacer el azul
Si quieres hacer azul,
agarra un trozo de cielo y mételo en una olla grande,
que puedas llevar al fuego del horizonte;
después mezcla el azul con sobras de rojo
de la madrugada, hasta que se deshaga;
vacía todo en un bacín bien limpio,
para que no quede nada de las impurezas de la tarde.
Finalmente, criba los restos de oro de la arena
del mediodía, hasta que el color se adhiera al fondo de metal.
Si quieres, para que los colores no se desprendan
con el tiempo, deposita en el líquido un corazón de melocotón quemado.
Lo verás deshacerse, sin dejar señal de que alguna vez
allí lo pusiste; y ni el negro de la ceniza dejará restos de ocre
en la superficie dorada. Puedes, entonces, levantar el color
hasta la altura de los ojos, y compararlo con el azul auténtico.
Ambos colores te parecerán semejantes, sin que
puedas distinguir entre uno y otro.
Así lo hice – yo, Abraham ben Judá Ibn Haim,
iluminador de Loulé – y dejé la receta a quien quisiera,
algún día, imitar el cielo.
Nuno Júdice-Traducción de Vicente Araguas
Si quieres hacer azul,
agarra un trozo de cielo y mételo en una olla grande,
que puedas llevar al fuego del horizonte;
después mezcla el azul con sobras de rojo
de la madrugada, hasta que se deshaga;
vacía todo en un bacín bien limpio,
para que no quede nada de las impurezas de la tarde.
Finalmente, criba los restos de oro de la arena
del mediodía, hasta que el color se adhiera al fondo de metal.
Si quieres, para que los colores no se desprendan
con el tiempo, deposita en el líquido un corazón de melocotón quemado.
Lo verás deshacerse, sin dejar señal de que alguna vez
allí lo pusiste; y ni el negro de la ceniza dejará restos de ocre
en la superficie dorada. Puedes, entonces, levantar el color
hasta la altura de los ojos, y compararlo con el azul auténtico.
Ambos colores te parecerán semejantes, sin que
puedas distinguir entre uno y otro.
Así lo hice – yo, Abraham ben Judá Ibn Haim,
iluminador de Loulé – y dejé la receta a quien quisiera,
algún día, imitar el cielo.
Nuno Júdice-Traducción de Vicente Araguas
miércoles, 7 de abril de 2010
Desgarrada la nube; el arco iris
brillando ya en el cielo,
en un fanal de lluvia
y sol ,el campo envuelto
desperté ,¿Quién enturbia
los mágicos cristales de mi sueño?
mi corazón latía
atónito y disperso
… ¡El limonar florido,
el cipresal del huerto,
el prado verde, el sol, el agua, el iris!
¡el agua en tus cabellos!
Y todo en la memoria se perdía
Como una pompa de jabón al viento.
Luís Cernuda
brillando ya en el cielo,
en un fanal de lluvia
y sol ,el campo envuelto
desperté ,¿Quién enturbia
los mágicos cristales de mi sueño?
mi corazón latía
atónito y disperso
… ¡El limonar florido,
el cipresal del huerto,
el prado verde, el sol, el agua, el iris!
¡el agua en tus cabellos!
Y todo en la memoria se perdía
Como una pompa de jabón al viento.
Luís Cernuda
martes, 30 de marzo de 2010
CASA CON HUERTO (1915)
Quisiera tener una casa. de campo
con un jardín muy grande -no tanto
por las flores, por los árboles, y por el verdor
(por cierto que también se hallen: son bellísimos),
sino para tener animales. Ah, ¡tener animales!
Al menos siete gatos -dos bien negros,
y dos albos como nieve, para el contraste.
Un serio papagayo, para escucharlo
decir cosas con énfasis y convicción.
En cuanto a perros, creo que tres me bastarían.
Quisiera también dos caballos (buenos son los caballitos).
Y sobre todo tres o cuatro de aquellos valiosos,
simpáticos, animales, los asnos,
que estuvieran echados perezosamente, que menearan alegres sus cabezas.
Constantino Cavafis
Quisiera tener una casa. de campo
con un jardín muy grande -no tanto
por las flores, por los árboles, y por el verdor
(por cierto que también se hallen: son bellísimos),
sino para tener animales. Ah, ¡tener animales!
Al menos siete gatos -dos bien negros,
y dos albos como nieve, para el contraste.
Un serio papagayo, para escucharlo
decir cosas con énfasis y convicción.
En cuanto a perros, creo que tres me bastarían.
Quisiera también dos caballos (buenos son los caballitos).
Y sobre todo tres o cuatro de aquellos valiosos,
simpáticos, animales, los asnos,
que estuvieran echados perezosamente, que menearan alegres sus cabezas.
Constantino Cavafis
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